Un espacio donde el recuerdo se hace consciente, donde el pasado, presente y futuro entran en conjunción y la estulticia es la amante de la razón.

sábado, 23 de abril de 2011

Mercurio de Luna

A Lope de Vega y a la poesía clásica: a quien sólo le entrego mi torpeza y miserables palabras.


O tormento que acompaña mis pasos,

Y que a su paso deja estragos;

De un recuerdo de alma viva,

Que hoy sólo puede sentirse perdida.

Las heridas dejan sólo sangre en su andar,

Porque del júbilo estas no se pueden acompañar.

Maldita tragedia que solo me hace preguntar,

Si sólo a mis actos debo y puedo culpar.

Cómo la muerte acompañas mis pasos,

Arrancando la esperanza y el alba de un tajo.

O malévola suerte de mi ser,

A la que cómo cautivo tengo que comparecer.

Enjaulas a mis cercanos en un júbilo perdido,

Y ante mi mente eres mi más temible enemigo.

Maldita vida oscura acechante;

Has convertido mi existencia en un monstruo errante.

Cansada mi alma de naufragar en un bálsamo ficticio,

No puede suicidarse esta en los dulces brazos del olvido.

Entonces el acechante tiempo juez acecha,

Susurrándole a mi alma que esta está desecha.

Y así como la melancolía desea beber de mi sangre,

Esta se aferra al miedo como un culpable penante.

Maldita valentía que me hace perecer,

Porque haga lo que haga cambio no puede haber.

Maldita vida, maldita existencia!

Me grito a los oídos buscando respuesta.

¿Cuantos sueños más debo sepultar?

¡Tantos como al alma pueda albergar!

Miserable don, miserable talento,

Has convertido mi vida en sólo intelecto.

Y mientras una llaga irreparable se abre,

Acepto tristemente que ya es muy tarde.

Entonces impacientemente espero la muerte,

La única compañera que ha decidido su mano tenderme.

Entonces así se ahogan mis pasos,

En un triste destino encaminado al llanto.