Un espacio donde el recuerdo se hace consciente, donde el pasado, presente y futuro entran en conjunción y la estulticia es la amante de la razón.

jueves, 5 de agosto de 2010

De caballeros, reyes y cardenales.


"Si me das seis lineas escritas por la mano del más honesto de los hombres, encontraré algo en ellas que lo llevará a la horca"

- Cardenal Richelieu


Siempre me he deleitado en la novela histórica; nada más apasionante que enredarse en un buena historia a la vez que se aprende y conmemora el pasado. Particularmente, la edad media es una maravilla a este respecto, porque gracias al horrendo oscurantismo en el que nos precipitó nuestra bien amada iglesia católica durante 400 años se hace evidente la doble moral humana y el innegable correlato de su crecimiento en función del poder.

En otras palabras, entre más dinero se tenía más se podía trasgredir la moral. Aunque resulta sorprendente la similitud con la actualidad (y probablemente con el futuro) ¿cierto?

Debo confesar que le tengo un interes agridulce a las contradicciones humanas, las cuales me atraen en términos de curiosidad a la vez que me generan un nauseabundo repudio.


Asi pues, en estos dias he fantaseado al respecto. ¿Qué tal que la teoría de la metempsicosis fuera cierta y yo pudiera reencarnar en alguien del pasado? ¿Qué me gustaría ser?¿Qué personaje o rol me gustaría vivenciar?

Desde una posición eminentemente pragmática llegué a varias conclusiones:

- Descarto la idea de ser mujer. No solo por el machismo y una vida resignada, sino porque la gran cantidad de intrigas que se cuecen en las cortes reales son el artificio del género femenino, y aunque sea dificil de creer ese escenario es más tenebroso y despiadado que cualquier campo de batalla.

-Paso también de ser un campesino o esclavo rindiendo tributo a reyes arbitrarios o criando los hijos de un cabron landlord, asumiendo el trauma psicológico de mi esposa por una violación legítima denominada "prima noite" .

- Rechazo la idea de ser artista cuando mi creatividad sería cercenada por la "santa inquisición".

Tras mi descarte, contemplé entonces opciones atractivas ... Desgraciadamente, todas orbitan alrededor de una corte real.

Pensé primero en ser caballero ... ¡ahhh que hermosa idea! solo imaginense una armadura completa, una espada bien forjada y un fino corcel acorazado. Visuliazen también los gritos de guerra, la adrenalina y los pasos furiosos del caballo levantando el barro mientras el blandir de la espada se hundía en los craneos de los enemigos del mismo modo que en las leyendas Artúricas.

Traten de visualizar una recepción tras una batalla victoriosa: petalos cayendo en alabanza y filas de doncellas amarrando sus listones en las puntas de las lanzas de los gloriosos guerreros. Pero lo más hermoso de todo es que la caballería era un estilo de vida y una perspectiva moral enmarcada en el honor.

Si señores, ser un caballero es una opción tremenda si se descartan las guerras de egos, las horribles heridas de batalla, el riesgo de muerte, la doble moral del código y que muchos fueron asesinados con veneno o mediante la horca por conveniencias político-económicas.

Luego pensé, ¿cómo ser un caballero y estar salvaguardado de toda la maldita arbitrariedad humana de las cortes? Pensé en ser noble pero seguía habiendo riesgos de asesinato por tributos y tierras. Entonces llegó la solución que aparentemente lo resolvía todo: QUIERO SER REY !!!

Ahhh que maravilla! salir en los libros de historia, ejercer la voluntad a diestra y siniestra, estar por encima de todos, fornicar con todas las mujeres de la corte sin represalias, tener un séquito inmenso que vive y respira expresamente para servirme a cambio de que solo tenga que tomar decisiones mientras todos los demás se parten el lomo trabajando para ello. La mejor parte es que si realizaban mal sus tareas, caía todo el peso, culpa y abucheos sobre los consejeros mientras que si las empresas eran exitosas toda la gloría era para su regente ! QUE VIVA EL REY !

Confieso que fantasié durante varias horas acerca de lo que hubiera hecho como rey en diferentes contextos, pero sobre todo en la época de Felipe IV de Francia, uno de los últimos capetos (Además, ya tengo el nombre de rey). Y cuando todo me deleitaba al máximo de repente una epifanía me dió una bofetada, por lo que pronto abandoné mi idea de ser el supremo regente del reinado.

En mi mente brilló entonces la más fabulosa idea: SER UN CARDENAL, un principe de la iglesia católica.

pero ¿por qué? se preguntarán algunos. La respuesta es bastante sencilla. Sólo algo estaba por encima del Rey y era Dios ... y para bien o para mal, el cardenal estaba más cerca al altisimo que nadie.

Además:

- Fornicaban cuanto querían con las mujeres que querian.
- Bebian todo lo que querian y comian lo mejor.
- Eran los poderes detras del trono.
- Tenian acceso a todo el saber filosófico y científico de la época sin censura.
- Podian practicar la alquimía.
- Sus posesiones no tenian nada que envidiarle a ningún otro noble de la corte.
- Tenian potestad sobre la vida y la muerte.
- El rey podia ser envenenado o asesinado por cuestiones de sucesión, nadie se atrevería a hacerle eso a un cardenal por miedo de las dolorosas llamas del infierno
- Si la cosa se ponía fea tenian el vaticano como defensa.
- En cualquier reino, asi estuvieran en guerra, debian ser acogidos lujosamente.
- Se podian cometer todos los crimenes del planeta y ¿quien iba a sospechar a o condenar a un cardenal?
- Usualmente eran muy queridos y respetados por el pueblo, cosa que no siempre sucedia con los reyes.

Pero lo mejor de todo, damas y caballeros, es que siendo cardenal iría en primera clase al cielo !!!

SI SEÑORES , NADA DE REALEZA, HUBIERA QUERIDO SER UN CARDENAL !!!

2 comentarios:

  1. Jejeje, me reí un montón ante tan interesante proceso deductivo. Mas no cante victoria, colega; estoy seguro que en los espacios religiosos habría tenido que lidiar con todo tipo de insidias, mentiras y crímenes. Y con la expectativa de vida de aquel entonces, no hubiera disfrutado por mucho tiempo de sus anhelados placeres...
    Ah, y un consejo: Umberto Eco ha escrito bastante sobre este fascinante período. Para él, "Edad Media" es sólo una denominación peyorativa con la que los renacentistas trataron de distanciarse de una época que, contrario a lo esperado, no fue mejor o peor que la siguiente... es verdad que los idearios filosóficos cambiaron sustancialmente, pero para el grueso de la población la situación de miseria y enfermedad no cambió entre los días de la primera cruzada y las "gloriosas" etapas de Erasmo y Miguel Ángel. ¡Triste destino, como siempre, el de los miserables!

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  2. No niego que como cardenal me hubiera tocado seguir lidiando con lo más horrendo de la naturaleza humana. No obstante, hubiera estado cobijado de autoridad divina y de fé ciega para lidiar con los opositores.

    Hubiera vuelto cualquier argumento una tautología.

    No obstante su punto es sólido. Quería escapar de las intrigas y me precipité al caldero donde hierven todas ellas. En "Los reyes malditos" de Maurice Druon se presentan varias de ellas.

    Tiene ud mucha razón, el supuesto progreso de la humanidad no existe. Y la inquisición de la alta edad media no tiene que envidiarle nada a la de la contrareforma, por ejemplo.

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