Un espacio donde el recuerdo se hace consciente, donde el pasado, presente y futuro entran en conjunción y la estulticia es la amante de la razón.

domingo, 6 de marzo de 2011

Frecuencias absolutas de una noche de Carnaval

"No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera."

- Proverbio Chino


9: 58 am fue la hora exacta en que salí de casa.

En 12 momentos mi mente fantaseó posibilidades, escenarios y circunstancias que nunca sucedieron.

En 2 ocasiones vacilé si disfrazarme o no, por fortuna lo hice.

7 fueron las veces que me enamoré de la coraza estética de una mujer, y que caí en la ilusión del maquillaje.

En mi sistema nervioso central 19 cervezas navegaron hasta evaporarse.

También el líquido de 4 botellas compartidas.

2 dagas mentales me recordaron mi cobardía, el fracaso y el miedo ante el reflejo de auténtica belleza femenina, y fracasé de entrada al no acercarme a su fuente .O tal vez no.

Caminando 59 fueron los pasos que di hasta el muelle de piedra, donde a la luz del atardecer sentí que reconectaba auténticamente con un viejo gran amigo.

17 veces el recuerdo de mi hermana emergió profundamente.

Hace 19 meses no le he podido dar un abrazo.

4 actos sencillos pero potentes me revelaron que la mujer que me gustaba no era para mí, y con la misma facilidad que entró la flecha de Eros, del mismo modo salió.

También fueron 4 los amigos que gané.

19 pensamientos me dijeron que moriría sólo, y la tragedia se apoderó de mi alma como tinta negra en un vaso de agua.

Hubo 37 ¿por qué?¿por qué?¿por qué?

Luchando heroicamente contra mi timidez criminalmente vulgar, caí 3 veces con gracia.

4 veces floreció compasión por el dolor psíquico al ver espíritus cansados que tenían la esperanza hecha pedazos.

En 3 momentos lloré para adentro, y cuando me preguntaron qué me pasaba respondí del mismo modo taciturno pero sonriente: estoy cansado, es sólo eso.

0 veces mi juez interno fue compasivo conmigo.

Al agua de 5 vasos fue lo último que sentí antes de irme a dormir.


A pesar de todo, sólo bastó mirarme al espejo y recordarme con fuerza 1 vez: “No eres el único que sufre, tienes mucho que agradecer” para hacer mi alma menos grávida y atormentada.


5:56 am fue la hora exacta en que llegué a casa.

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